El 14 de de noviembre se convocó a una conferencia de prensa en el Parlamento con representantes de comunidades quechuas,mapuches y wichís junto al vocero de los Qom de Formosa Félix Díaz,en defensa del derecho de los pueblos originarios a sus territorios y a su cultura:cada uno saludó en su lengua y luego habló en la lingua franca castellana. Al mismo tiempo se realizaban las Jornadas de la Lengua en la Biblioteca Nacional (Página12,15/11/2011) donde participaron docentes,lingüistas,escritores y semiólogos,que en cierto modo trataron el mismo tema.
En esas jornadas,se afirmó que “La política lingüística está al servicio de un proyecto político de país”,remarcando el conflicto entre quienes propugnan la enseñanza del portugués en función de la integración latinoamericana y los residuos neoliberales que abogan por el inglés. También fue señalado que la política lingüística “debe pensarse al interior de un proyecto educativo” y como la meta de una educación de calidad para todos indica que “la enseñanza monolingüe es negativa porque tiende a la exclusión y a la baja de calidad”,se realizan “seminarios para la actualización de profesores de español,guaraní y portugués”,a fin de adoptar un enfoque plurilingüe e intercultural. Si bien es un paso considerar la diversidad lingüística de las naciones del Mercosur y ampliar las relaciones económicas hacia las culturales,no alcanza para referirse a un enfoque plurilingüe e intercultural. De las tres lenguas oficiales reconocidas en ese espacio,el guaraní es un homenaje al glorioso Paraguay:primero los jesuitas con sus cosas buenas o malas;más tarde José Gaspar de Francia -el Karai Guazú,el Supremo- y los López,respetaron la lengua de los guaraníes,que aún hoy es la segunda lengua oficial y la única de las tres no impuesta por los colonizadores.
Por el contrario,en nuestro país se consideró que los pueblos originarios y sus lenguas eran expresión de una barbarie que debía erradicarse y el sistema educativo actuó en consecuencia:el proyecto educacional fue parte del proyecto político de aniquilamiento de todos sus derechos,incluyendo el referido a los territorios que milenariamente ocuparan. Los ecos del positivismo de Roca y Sarmiento retumbaron en la Biblioteca Nacional al intervenir Natalia Bengochea,exponiendo un trabajo sobre la comunidad boliviana en escuelas de la ciudad de Buenos Aires. Entrevistó a alumnos primarios,docentes y directivos:”Si se les pregunta a los chicos qué idioma hablan en su casa,muchos responden “En mi casa se habla normal” y así hacen referencia al español”. Según declaraciones de los alumnos,“la mayoría no entiende ni habla las lenguas de su país. No obstante,la mayoría de ellos reconoce que algún miembro de su familia habla quechua o aymara”. Indicó también que “varios agregaron que los padres hablan estas lenguas solamente entre ellos,a escondidas. Según sus declaraciones los padres no transmitirían esas lenguas a sus hijos.” La investigadora concluye que,dentro del ámbito escolar,la interculturalidad se concreta a través de “expresiones culturales,de manifestaciones artísticas relativas a lo folklórico”;pero “en cuanto a la lingüística,se sigue la tradición contribuyendo al monolingüismo”. La situación que relata Bengochea confirma el éxito de ese proyecto y surge la pregunta si una política intercultural bilingüe ha de enriquecer sólo los acuerdos comerciales de integración o reivindicar además la realidad cultural y lingüística de nuestros pueblos.
Otros estudios -entre ellos Didáctica e identidades culturales:acerca de la dignidad en el proceso educativo que realizamos en la Universidad de Luján con María del Carmen Maimone y Paula Edelstein- han comprobado que,debido a la discriminación y a la condena implícita o explícita de la cultura oficial de la escuela hacia esas identidades,los padres imponen a sus hijos un mandato de ocultamiento:no decir que conocen esas lenguas;no mencionar creencias ni relatos;porque deben ser “normales”,al costo de aceptar el desprecio a su identidad y la de su familia. La enseñanza trabaja sobre los conocimientos que traen los alumnos;pero como es difícil para ellos discriminar que sí y que no deben decir,tienden a refugiarse en el silencio,se inmovilizan ante la hostilidad:condiciones nefastas que redundan en problemas de aprendizaje,disciplina,repitencia o deserción. Si de bolivianos se trata,cuando vino a trabajar en la zafra del Ingenio Ledesma,la familia Morales no hablaba “normal” y su pequeño hijo Evo fracasó en aprobar primer grado de la escuela argentina:un caso típico del “no le da la cabeza”. En contraste,los resultados del aprendizaje de estos chicos son espectaculares cuando se les dignifica su identidad,habilitando la superación del ocultamiento. Si la “política lingüística está al servicio de un proyecto político de país” y si “debe pensarse al interior de un proyecto educativo” el interrogante es:quiénes habrán de integrarse plenamente en ese proyecto de país y en ese proyecto educativo. Nos referimos explícitamente a los compatriotas aborígenes,a los inmigrantes de países vecinos y a los descendientes mestizos de esas raíces. Aceptar la interculturalidad es aceptar la profunda crisis de hegemonía de la cultura occidental dominante,con sus atávicos rasgos de racismo y desprecio hacia el carácter humano de una parte mayor de los seres humanos,que en Argentina se manifiesta en el desprecio hacia estos sectores,sumado al silenciamiento de sus culturas y sus lenguas,junto al despojo de sus territorios:fue el tema de la conferencia de prensa en el Parlamento. Porque la ampliación de la enseñanza de lenguas extranjeras oficiales como el portugués y el guaraní,no revierte la discriminación hacia otras como el quechua,el aymara y las de los pueblos mapuches,wichí o Qom;desconociendo además,que la lengua es sólo la punta del iceberg de una cultura que conlleva modos de ser,actuar y concebir el mundo.
A ciertos intelectuales o científicos sociales les resulta difícil colocarse en el lugar del otro,que es definido como un objeto de estudio o un problema. Bajo formas peculiares,la experiencia del mandato de ocultamiento la sufrieron exiliados en España:sus hijos aprendían historia en el ámbito escolar y,como modo de protegerlos o ser “normales”,debían silenciar su versión cuando estudiaban la victoria de Cancha Rayada o la derrota de Ayacucho. Imaginemos que a los itálicos se les despiertan las antiguas ambiciones imperiales y conquistan la Argentina. Al igual que todos los imperios de Occidente,después de masacrar a gran parte de los nativos imponen su propia lengua. Dentro del ámbito escolar,la interculturalidad se concreta según ellos a través de “expresiones culturales,de manifestaciones artísticas relativas a lo folklórico”;pero “en cuanto a la lingüística,se sigue la tradición,contribuyendo al monolingüismo”. Todos los pueblos tienen relatos -la mayoría de nuestros aborígenes los transmiten en forma oral- y el Martín Fierro es el poema nacional por excelencia. El ámbito escolar permite a los chicos conocerlo,dado que es parte de las “manifestaciones artísticas relativas a lo folklórico”;pero como se ha impuesto el monolingüismo italiano y en su casa se “habla normal” habrán de leerlo en la lengua oficial:“Al que nace barrigón es al ñudo que lo fajen” será entonces “A colui che è nato con la pancia è inútile l´ortopedia”.


